La calidad de la educación superior, en la actual sociedad del conocimiento esta vinculada al desarrollo, en este sentido la UNESCO/CEPAL considera tres ejes principales que vinculan al conocimiento con la transformación productiva, estos son:
• El incremento de los niveles educativos invirtiendo en recursos necesarios para mejorar la cobertura y la calidad de enseñanza.
• La revitalización de esfuerzos para disminuir la pobreza y lograr una mayor equidad social.
• El uso adecuado de los recursos naturales y el cuidado del medio ambiente para lograr un desarrollo sustentable.
En este contexto resaltan cuatro aspectos asociados a la calidad de la educación superior, que son:
• Fomento al desarrollo de cada persona, su integridad y diversidad.
• Fortalecimiento de una actitud crítica frente a los dogmático y absoluto.
• Rechazo al conocimiento memorístico y la valoración de la creatividad y de la capacidad, para adecuarse a situaciones nuevas y para innovar utilizando la información disponible.
• Una nueva actitud y conceptualización de los espacios, los tiempos y por ende, de las formas de organización de la vida cotidiana.
Se resalta que la educación superior no comprende tan solo la formación de las personas, sino también la generación de nuevos conocimientos su difusión e intercambio cultural con toda la sociedad. Bajo esta perspectiva CINDA considera como componentes de la función docente: la concepción educativa y curricular prevalente en la institución, las políticas docentes, los criterios de selección de profesores y estudiantes, la fijación de jornadas y horarios destinados a diferente población estudiantil, la elección de contenidos y asignaturas correspondiente a los grados y títulos ofrecidos, así como todo lo referente al proceso de enseñanza-aprendizaje, a las interrelaciones entre profesores y estudiantes y el clima eductivo que impera en la institución.
Por tanto la estrategia orientada a la innovación y el mejoramiento de la calidad de la educación universitaria debe incluir un conjunto de acciones con la finalidad de estimular, facilitar y considerar adecuadamente los cambios institucionales y de actitudes en todos los actores involucrados, siendo válido tanto para la función docente como para las funciones de investigación, extensión, y las funciones de apoyo como las de perfeccionamiento académico y la de gestión universitaria.
Una forma para sensibilizar al mundo académico y facilitar la innovación es la evaluación entendida como la estrategia que el propio mundo académico ha generado para promover su actualización y fortalecer el desarrollo institucional.
Antes de conceptualizar la calidad, se tiene que la preocupación por la evaluación de las instituciones de educación postsecundarias ha tenido tres elementos: el surgimiento de instituciones privadas que requieren de una autorización oficial para iniciar sus funciones educativas y la necesidad de disponer de sistemas de acreditación que den fe pública de su calidad y que orienten al postulante para tomar una decisión adecuada en cuanto a la prosecución de sus estudios. En segundo lugar, por la preocupación de los gobiernos por lograr mayor eficiencia y asegurar el buen uso social de los fondos públicos destinados a la educación superior y en último lugar la preocupación de los propios académicos y administradores de las instituciones de educación superior por optimizar los recursos y mejorar la calidad del servicio educativo.
Conceptualización de calidad: Según la clasificación de Harvey y Green (1993) las concepciones de calidad se pueden organizar en cinco enfoques:
La calidad vista como excepción: concepción tradicional, cuya primera variante otorga a la calidad un sentido elitista y de exclusividad, la segunda la entiende como equivalente a excelencia y la tercera noción de calidad implica alcanzar estándares mínimos.
La calidad como perfección: basada en las premisas de cero defectos, juzgando el producto por su conformidad con la especificación, la cual es predefinida y medible. asegurando que sea entregado de manera consistente. En opinión de Peters y Waterman (1982) este enfoque está ligado a la noción de “cultura de calidad” que considera que todos en la organización son igualmente responsables del producto final.
La calidad como aptitud para el logro de un propósito, que implica la relación con la forma como cierto producto o servicio se ajusta a un propósito, es decir la medida en que el producto se ajusta a las especificaciones del cliente, en el caso de la educación superior este concepto de calidad genera varias interrogantes con respecto a quien es el cliente (los estudiantes, los empleadores o los padres), que son los alumnos, clientes productos o ambos o quizá son consumidores.
MODELOS PARA LA EVALUACIÓN DE LA CALIDAD EN EDUCACIÓN SUPERIOR
MODELO SISTÉMICO: considera entradas, transferencias y salidas; las entradas son las inversiones en recursos materiales y humanos. Los procesos son todas las interacciones que tienen lugar en la institución que permiten cumplir los compromisos con la comunidad, incluyendo los procedimientos de administración universitaria y gestión financiera de la organización.
MODELOS GLOBALIZADOS: Que comprenden: la descripción institucional de sus componentes, la evaluación del esfuerzo, de la efectividad, de la eficiencia, de los procesos y la evaluación de la relevancia.
MODELOS ETNOGRÁFICOS: es el proceso de proveer una descripción científica de sistemas educacionales, procesos y fenómenos dentro de sus contextos específicos.
MODELO DE EVALUACIÓN DE CALIDAD DE CINDA: Comprende seis dimensiones de calidad que contienen criterios, para aproximarse a ellas, las dimensiones son:
Relevancia: Responde al “para qué se educa” es decir los fines educativos de la institución y su concordancia con las demandas del medio en el cual se inserta. Se refleja en cuatro criterios:
Pertinencia: indica el grado de correspondencia entre los fines perseguidos por la institución y los requerimientos de la sociedad en la cual está inserta.
Impacto: grado de influencia que posee la institución por la presencia de sus egresados o por los aportes o trasformaciones que hace a su entorno.
Adecuación: refleja la capacidad de respuesta que tiene la institución frente a situaciones emergentes o coyunturales imprevistas.
Oportunidad: se refiere a la capacidad institucional de responder con presteza a las necesidades que se presenten, ya sea con la creación o reformulación de programas docentes o con la generación de nuevos conocimientos o con la prestación de servicios a la comunidad.
Efectividad: se refiere a la congruencia que existe entre lo planificado y los logros obtenidos, sin cuestionar si los objetivos propuestos son adecuados o no. Considera tres criterios:
Formulación de metas explícitas: Que permitirán determinar si se alcanzan o no.
Cumplimiento de metas
Logros de Aprendizaje: Referido al grado de aprendizaje de los estudiantes.
Disponibilidad de recursos: Lo que interesa saber es con que recursos cuenta la institución para cumplir sus compromisos con el corto y mediano plazo. Sus criterios son:
Disponibilidad de recursos humanos.
Disponibilidad de recursos materiales
Disponibilidad de recursos de información
Eficiencia: Analiza cómo se usan los recursos institucionales en beneficio del producto. Sus criterios son:
Eficiencia administrativa: Óptimo uso de los recursos para el logro de objetivos.
Eficiencia pedagógica: Es el mejor empleo de recursos pedagógicos para el logro de resultados planificados.
Eficacia: Establece si la selección, distribución y organización de recursos utilizados fue apropiada para los resultados obtenidos.
Adecuación de recursos utilizados
Relación de costo-efectividad
Costo-beneficio
Limitantes de recursos
Procesos: considera como se logran los resultados, como se manejan el conjunto de factores y fuerzas impelentes, estabilizadoras impidientes y retardantes para obtener los resultados planificados. Implica los siguientes criterios:
Interacción de factores de tipo administrativo institucional, como normas y procedimientos que regulan el quehacer institucional.
Interacción de factores de tipo pedagógico, como perfiles profesionales, mallas curriculares, procesos de evaluación, etc.
PROBLEMAS Y SUGERENCIAS PARA LA REGULACIÓN DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR
Para una mejor comprensión el autor propone algunas definiciones operativas necesarias:
Regulación: Es la acción colaborativa y permanente que realiza el estado u otros organismos evaluadores pertinentes y las propias entidades de educación superior, tendiente a lograr un desarrollo óptimo y armónico del sistema y de cada una de las instituciones que lo componen en función de dar un adecuado cumplimiento a la misión que la sociedad les ha encomendado. Comprende las siguientes funciones:
La función de evaluación: que incluye el acopio y sistematización de la información requerida, análisis de información y la emisión de juicios y de recomendaciones para la toma de decisiones.
La función de superintendencia, desempeñada por el estado para velar por el acatamiento de las normas legales y reglamentarias que rigen al Sistema de Educación Superior.
La función de certificación, de los resultados emanados de una evaluación.
La función de información pública, que consiste en difundir los resultados -que se consideren relevantes para los usuarios- de la evaluación y en dar a conocer las características propias de cada institución.
Teniendo en cuenta se proponen tres etapas y algunos criterios generales para la regulación del sistema de educación superior:
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